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¿CFDs qué son y cómo funcionan?

¿CFDs qué son y cómo funcionan?

En artículos anteriores del Blog de Folionet hemos mencionado en repetidas ocasiones la existencia de los CFDs y su crecimiento en los últimos años. Sin embargo, es posible que no conozcamos todos los detalles de estos instrumentos, que han crecido en popularidad, pero que tienen ciertos riesgos.

Hoy nos detendremos a hablar sobre los CFDs y su naturaleza, que es diferente a la de comprar acciones a través de un bróker registrado en la bolsa de valores.

¿Qué es un contrato CFD?

Al definir contratos CFD es importante señalar que, a diferencia de las acciones, nos encontramos ante un contrato y no acciones reales, pues un contrato CFD representa, de alguna manera, la copia de las acciones disponibles en la bolsa.

Específicamente, los CFDs son contratos por diferencia (Contract for difference) y representan un acuerdo entre dos partes (comprador y vendedor) que se comprometen a intercambiar dinero en caso de que el activo subyacente del contrato suba o baje de precio.

Esto significa que esta clase de contratos pertenecen al grupo de los derivados y, a diferencia de las acciones, no representan un activo real si no la diferencia entre su desempeño en la bolsa y el precio pagado al comprar el contrato.

¿Cómo funcionan los CFD?

Los CFDs brindan a los comerciantes e inversores la oportunidad de beneficiarse del movimiento de precios sin poseer los activos subyacentes.

Esto significa que al comprar un contrato CFD no se considera el valor subyacente del activo, sino que se registra solamente la diferencia de precio de entrada y el de salida de la operación, y no representan el crecimiento real del valor de la acción.

Por ejemplo, si compramos un contrato CFD de Tesla Inc (símbolo TSLA) nunca seremos accionistas de la empresa, sino que poseeremos un contrato simbólico que intercambiaremos con el trader de CFDs.

Asimismo, para calcular nuestras ganancias debemos descontar y considerar las tasas que el bróker nos descuenta, pues los CFDs se calculan en base a los precios del spread que el bróker nos ofrece. Es decir, cuando usamos un bróker CFD no tenemos acceso al precio real de una acción, sino la oferta que el vendedor posee.

Riesgos de los contratos CFDs

Esta clase de instrumento vio un crecimiento acelerado en su oferta durante los últimos años, particularmente apoyados por publicidad engañosa sobre su funcionamiento.

Esto trajo como consecuencia el crecimiento de una industria muy poco regulada, al contrario de los brókers registrados, por lo que comúnmente se desconoce a las personas detrás de las empresas y su responsabilidad como empresa. Asimismo, como su funcionamiento depende de los spreads, difícilmente se consiguen ganancias en estos instrumentos.

Estos riesgos han llevado a un crecimiento en la regulación temporal de los CFDs, pues, de acuerdo con reportes de la Unión Europea, cerca del 90% de las personas que usan estos activos pierden la mayor parte de su dinero.

Como consecuencia de estos riesgos, los contratos CFD son ilegales en los Estados Unidos y no se permite su uso desde brókers registrados como Folionet.

Comprar acciones y no CFDs

Muchos destacan que los contratos CFD tienen algunos beneficios, pues permiten el acceso a niveles altos de apalancamiento (leverage) y no se restringen parte de las ventas en corto (short-sales). Sin embargo, el auge de los brókers online y las ofertas de productos de inversión hacen que los CFD pierdan su relevancia.

En este sentido, al usar apps como Folionet puedes tener acceso al mercado, comprando acciones reales y siendo dueño de un activo real. Al mismo tiempo, estas plataformas nos permiten tener acceso a cuentas de margen, permitiéndonos utilizar apalancamiento y préstamos personales con comisiones bajas.

Todo esto con el beneficio de ver registros oficiales de los brókers ante la SEC (Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos) y Finra (Financial Industry Regulatory Authority), por lo que al comprar acciones reales cuentas con un factor de seguridad que no encontrarás en los CFD.

 

Conclusión

Tomar la decisión a la hora de seleccionar el instrumento ideal para invertir en la bolsa parece más fácil hoy en día, pues los mercados son cada vez más abiertos y el acceso a ellos es menos costoso. Sin embargo, todavía nos podemos enfrentar a la duda de cuál es el mecanismo más adecuado, una pregunta que sólo tú podrás responder.

En este sentido, hemos visto que los CFDs, pese a su auge, representan un derivado un poco particular, en el que dependemos de demasiados factores para esquivar sus riesgos. Por el contrario, los brókers de acciones reales se presentan como una alternativa menos compleja y que, a pesar de ser igual de innovadores y cada vez más sinceros, siguen siendo controlados y regulados de manera estricta.

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